Estamos a puntito de salir de casa y seguimos ultimando cosas. Llevamos así dos días. Tengo muchísimas cosas que contaros sobre estas dos semanas que he pasado en Jaipur, pero no tengo el tiempo que me gustaría para hacerlo. Prometo escribir a la vuelta.
No encuentro la palabra adecuada para describir estos días en Jaipur. Han sido de todo, de lo más completos.
Cada vez me siento más India, menos cosas me chocan. La gente pita lo mismo al conducir, pero yo cada vez oigo menos pitidos; cruzo las calles mucho más rápido, los coches incluso frenan para no atropellarme; he descubierto por qué todas las esquinas estaban manchadas de un líquido marrón en Delhi, es el tabaco que mastican y no paran de escupir; también conozco su truco de los calcetines con chanclas; regateo y llamo a los vendedores my frrriend - aunque Antonio sigue haciéndolo mucho mejor que yo-; cojo autobuses en marcha, y he llegado a ir agarrada a la puerta; de los regalos que he recibido de despedida ¡Ya ni os cuento!... Me siento mucho más libre y relajada, disfruto y aprendo de la gente que me rodea y de todo el ambiente.
Me encantaría seguir escribiendo y contaros cómo me siento / nos sentimos, pero el tiempo se nos echa encima. Estamos felices, sonrientes, agradecidos, agotados pero a la vez con todas las pilas cargadas, y con unas ganas locas de recorrer y vivir este país tan increíble.
Os dejo el recorrido que vamos a realizar, para que nos podáis seguir un poquito. Cuando tenga un ratito y un ordenador escribiré más. Empezamos por Agra, lo que significa que el Taj Mahal está más que cerca. ¡Tercera Maravilla del Mundo en menos de un año, y tercera figurita cutre para la colección!
¡Allá vamos!
Inés.

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