miércoles, 30 de diciembre de 2015
sábado, 2 de mayo de 2015
LUZ PARA EL VALLE DEL LANGTANG
Ya ha empezado a salir en los medios lo que yo me he estado
temiendo desde hace una semana.
Desde un primer momento se comenzó a hablar de la tragedia ocurrida
en el Campamento Base del Everest - allí hay cobertura- y, sin embargo, a pesar de la ausencia total de noticias, mi
mente estaba en el Valle del Langtang; un lugar menos conocido, con menos
recursos y más cercano al epicentro del terremoto.
Hoy, finalmente, hablan de ese lugar en los medios y dicen
que no queda nada, que los poblados han sido arrasados por avalanchas y rocas y
que toda una ladera se ha desplomado. Que van a buscar supervivientes, pero que
no debemos ser muy optimistas. Y yo solo puedo sentir impotencia, rabia y
tristeza. Estaba convencida de que la destrucción allí había sido brutal y, sin
embargo, soñaba con estar equivocada.
He de decir que también me siento muy afortunada, de no haber estado allí en el momento del terremoto, aunque hay algo por dentro que me dice "ojalá te hubiese pillado allí y hubieses podido ayudar", y de haber llegado a tiempo para disfrutar y vivir esta maravilla de la naturaleza. Hasta ahora, siempre que alguien me ha realizado la difícil pregunta de que qué ha sido lo que más me ha gustado de todo el viaje, tras meditar un rato, he acabado respondiendo: el Himalaya.
No me había dado tiempo a contaros la belleza y la magia de ese lugar, en el que pasamos siete días, tres de ellos atrapados por la nieve. No me había dado tiempo a hablaros del camino, de los puentes, de las cumbres nevadas, de los yaks y de su queso, del agua helada y cristalina del río, de la sencillez de la gente, de las horas de descanso alrededor del fuego, de las tazas de té negro calientes con una partida de cartas, de las bocanadas de aire que teníamos que coger de vez en cuando a casi 4.000 metros de altura, de las banderitas de colores que decoran el valle, de los imponentes glaciares o de la pura y blanca nieve que nos cubría hasta el pecho y que hace poco decidió llevarse todo por delante.
Hoy quiero dejaros todas estas fotos, para que cuando veáis en la televisión las imágenes de ese valle completamente arrasado podáis imaginar cómo era y haceros una idea de todo lo que se ha perdido.
No me había dado tiempo a contaros la belleza y la magia de ese lugar, en el que pasamos siete días, tres de ellos atrapados por la nieve. No me había dado tiempo a hablaros del camino, de los puentes, de las cumbres nevadas, de los yaks y de su queso, del agua helada y cristalina del río, de la sencillez de la gente, de las horas de descanso alrededor del fuego, de las tazas de té negro calientes con una partida de cartas, de las bocanadas de aire que teníamos que coger de vez en cuando a casi 4.000 metros de altura, de las banderitas de colores que decoran el valle, de los imponentes glaciares o de la pura y blanca nieve que nos cubría hasta el pecho y que hace poco decidió llevarse todo por delante.
Hoy quiero dejaros todas estas fotos, para que cuando veáis en la televisión las imágenes de ese valle completamente arrasado podáis imaginar cómo era y haceros una idea de todo lo que se ha perdido.
| GHODATABELA - 3030m |
| GHODATABELA - 3030m |
| LANGTANG - 3330m |
| LANGTANG - 3330m |
| KYANJING GOMPA - 3860m |
| KYANJING GOMPA - 3860m |
| KYANJING GOMPA - 3860m |
| KYANJING GOMPA - 3860m |
| KYANJING GOMPA - 3860m |
| KYANJING GOMPA - 3860m |
| KYANJING GOMPA - 3860m |
Ahora solo espero que ocurra un milagro, y que todas las personas que están allí puedan volver a casa para contar lo mismo que yo os cuento o, simplemente, recuperar sus casas en medio de esa tierra de dioses. No penséis que soy una ingenua, creedme cuando os digo que allí los milagros ocurren. Que en ese lugar en medio de la Cordillera del Himalaya el Sol empieza a brillar cuando uno menos se lo espera.
| KYANJING GOMPA - 3860m |
| KYANJING GOMPA - 3860m |
| KYANJING GOMPA - 3860m |
| EXPEDICIÓN DE REGRESO |
| REGRESO |
Inés.
jueves, 30 de abril de 2015
KATHMANDÚ BRILLANTE Y DE COLORES
Quería empezar a contaros el viaje por el principio, pero me
vais a permitir que me salga del itinerario; más aún cuando lo que ha sucedido
escapa a cualquier tipo de orden establecido...
Tras quince horas desesperantes de autobús por unas
carreteras cuyo estado dejaba bastante que desear, llegamos a Kathmandú la noche
del 24 de febrero. Nos dirigimos a Thamel, la zona mochilera cercana al centro,
y nos quedamos en un hostalito barato. Tal y como sucedía numerosas veces al
día, la luz estaba cortada. Salimos a cenar por la callecitas cercanas y nos acostamos completamente agotados.
El día siguiente amaneció como uno más; lo único que turbaba
un poco mi mente era la decisión que debía tomar a cerca de hacer trekking en
el Himalaya, pero nada más. Nada podía hacer presagiar que, exactamente, dos
meses después, la Tierra comenzaría a temblar y que ya nada volvería a ser lo
mismo, ni en esa ciudad, ni en ese país.
Creo que todos hemos visto las imágenes de destrucción
posteriores al terremoto. Por eso, hoy quiero mostraros cómo era Kathmandú;
cómo eran sus templos, sus calles, sus gentes y sus colores. Porque la ciudad
que hoy veis gris, cubierta completamente de polvo, hace muy poco brillaba y deslumbraba a los visitantes engalanada con banderitas de colores por todas partes.
DURBAR SQUARE
PASHUPATINATH TEMPLE
BOUDHANATH STUPA
Este es el lugar del que hablaba en la anterior entrada: "Kathmandú tiene magia y muchos lugares que esperan a que volvamos para ser descubiertos. Así que volveremos, y nos tomaremos algo a la salud de todos vosotros en una de las terracitas que rodean la Boudhanath Stupa decoradas con banderitas de colores y bajo los ojos atentos de Buda". Parece mentira que los planes puedan cambiar tan rápidamente. De todas formas, volveremos.
MONKEY TEMPLE
Mucha fuerza Nepal.
Inés.
lunes, 9 de marzo de 2015
UN MES DESPUÉS, AQUÍ SEGUIMOS
Pausa. Estamos en el tiempo de
descanso. Si miráis el mapa de la entrada anterior estamos en el puntito en el
que todas las rayas confluyen, en Jaipur, en aquel lugar al que dentro de la
India llamamos hogar. Y estamos agustísimo, realmente necesitábamos este
momento; y más aún después de que las líneas discontinuas que representaban un
vuelo Kathmandú - Delhi se convirtiesen en más de 30 horas de autobuses y
trenes sin asiento reservado. Pero eso es otra historia.
El caso es que estamos en Jaipur,
Antonio se está echando un siesta a la española, con la panza llena y con la
ventana de la terracita abierta, y yo he aprovechado para volver a coger un
ordenador y poneros un poco al día. Si estamos en Jaipur significa que llevamos
más de un mes viajando y que nos quedan tres semanas más. Supongo que este es
el momento en el que la gente espera que haga balance y reflexione un poco; vamos a ver si consigo ordenar algo dentro de esta cabecita.
La India es tan... India. Me
sigue pareciendo única e increíble. La India te suelta una torta en la mejilla
izquierda mientras te acaricia la derecha.
El viaje empezó perfecto, perfectísimo diríamos, nos sorprendía lo bien
que nos podía salir todo en un país tan imprevisible. La primera parada nos llevó hasta
Agra, posiblemente la ciudad más turística que hemos visitado. Agra nos
esperaba con el Taj Mahal en primer plano y con los brazos abiertos, - a nosotros y a
otros miles de turistas de esos que nosotros hemos denominado "indios
posturitas"-. Orchha nos enamoró, haciéndonos sentir como dos exploradores descubriendo templos en medio de la selva. A Khajuraho, en cambio, le
faltaba ese encanto descuidado y salvaje. Varanasi... ¡Ay Varanasi! ¿Cómo se puede
amar y odiar tanto algo al mismo tiempo? Al final ganó el amor; ganaron sus
callejuelas de colores, el paseo en bote por el Ganges y unos pies a medio
hacer que asomaban en una hoguera.
Todos los planes rodaban a la
perfección hasta que tratamos de llegar a Cherrapunjee, el pueblecito que nos
abría las puertas hacia los puentes vivientes que tantas veces soñamos cruzar.
A pesar de encontrar una ciudad con el cerrojo echado debido a un atentado que
se había producido en Delhi, y tardando un poquito más de lo previsto, logramos
continuar el viaje. Eso sí, antes de conseguir salir lloré; era duro quedarse a
las puertas tras dos días completos de viaje. Pero llegamos. Y cruzamos los
puentes vivientes, y los puentes colgantes; y nos bañamos en el río, y en el
agua azul y congelada que quedaba bajo la cascada; y descubrimos Nongriat, un
pueblito en medio de la selva, su escuela y sus niños; y cenamos el Dhal de
Loreta tras días agotadores de caminata. Y grabé, grabé mucho, pero eso ya lo
veréis cuando termine mi TFG ;)
Después visitamos Darjeeling, un
lugar conocido por producir el mejor té del Mundo. Cuando la niebla nos lo
permitió, pudimos ver los miles de bancales verdes que decoran las montañas y
el Kanchenjunga, el tercer pico más alto del Planeta. Aunque esté lejos
impresiona, impresiona muchísimo.
El 23 de febrero por la noche
entramos en Nepal. Una India más pequeña, tranquila y limpia, pero con peor
comida. Tras llegar a Kathmandú y tras más de una uña mordida por los nervios,
decidimos irnos a hacer trekking al Himalaya. Antonio me insistió mucho, me
dijo que era capaz de hacerlo, que solo tenía que creerlo; y le creí. Y lo
hice. Es más, baje el tiempo de media, lo que me llenó de orgullo y
satisfacción. Me sentí más que feliz rodeada de esas gigantescas montañas cubiertas
de nieve, de la tranquilidad y plenitud que transmitían y de verme en un lugar que
siempre me había parecido tan inalcanzable.
Kathmandú tiene magia y muchos
lugares que esperan a que volvamos para ser descubiertos. Así que volveremos, y
nos tomaremos algo a la salud de todos vosotros en una de las terracitas que
rodean la Boudhanath Stupa decoradas con banderitas de colores y bajo los ojos
atentos de Buda. ¡Ah! Y por supuesto, la próxima vez comprobaremos la fecha del
vuelo antes de comprarlo.
Antonio ya se ha levantado de la
siesta y estamos haciendo el cambio de equipaje para las semanas que nos
quedan. Lo cierto es que estamos un poco cansados, los trayectos aquí son
bastante duros y agotadores; pero tenemos unas ganas locas de seguir
descubriendo este país tan maravilloso. Hoy por fin vamos a dormir sobre una
superficie que no se mueve, ¡no nos lo podemos ni creer! Así que tenemos
pensado recuperar tooodas las pilas que nos faltan. Rajastán, Bombai y Goa nos
esperan y nosotros no podemos esperar más para conocerlos a ellos.
Inés :)
viernes, 6 de febrero de 2015
¡COMENZAMOS NUESTRO VIAJE!
Estamos a puntito de salir de casa y seguimos ultimando cosas. Llevamos así dos días. Tengo muchísimas cosas que contaros sobre estas dos semanas que he pasado en Jaipur, pero no tengo el tiempo que me gustaría para hacerlo. Prometo escribir a la vuelta.
No encuentro la palabra adecuada para describir estos días en Jaipur. Han sido de todo, de lo más completos.
Cada vez me siento más India, menos cosas me chocan. La gente pita lo mismo al conducir, pero yo cada vez oigo menos pitidos; cruzo las calles mucho más rápido, los coches incluso frenan para no atropellarme; he descubierto por qué todas las esquinas estaban manchadas de un líquido marrón en Delhi, es el tabaco que mastican y no paran de escupir; también conozco su truco de los calcetines con chanclas; regateo y llamo a los vendedores my frrriend - aunque Antonio sigue haciéndolo mucho mejor que yo-; cojo autobuses en marcha, y he llegado a ir agarrada a la puerta; de los regalos que he recibido de despedida ¡Ya ni os cuento!... Me siento mucho más libre y relajada, disfruto y aprendo de la gente que me rodea y de todo el ambiente.
Me encantaría seguir escribiendo y contaros cómo me siento / nos sentimos, pero el tiempo se nos echa encima. Estamos felices, sonrientes, agradecidos, agotados pero a la vez con todas las pilas cargadas, y con unas ganas locas de recorrer y vivir este país tan increíble.
Os dejo el recorrido que vamos a realizar, para que nos podáis seguir un poquito. Cuando tenga un ratito y un ordenador escribiré más. Empezamos por Agra, lo que significa que el Taj Mahal está más que cerca. ¡Tercera Maravilla del Mundo en menos de un año, y tercera figurita cutre para la colección!
¡Allá vamos!
Inés.
jueves, 5 de febrero de 2015
DOMINGO EN LA AZOTEA
Mañana
dejamos nuestra habitación del sector 4 de SFS.
Tras varios días durmiendo
en el suelo sobre varias alfombras, con un agujero como water y un cubo como
ducha, podemos decir que hemos estado muy a gusto.
Esto
es lo que hicimos el domingo pasado en la azotea: Anti, Uncle y Baldev se
dedicaron a hacer esta cosa extraña con una gran cantidad de limones para
después hacer algo que nunca llegamos a entender muy bien. Nosotros frotamos y
lavamos ropa.
Después tomamos té y dulces los cinco juntos. Nos reímos bastante, aunque la mitad de las veces no comprendiésemos nada. Aún piensan que entendemos el hindi.
En la última foto Anti enseña las tobilleras que sabe que quiero y que se escapan de mi presupuesto. ¡Por cierto! Sí, aquí los calcetines están preparados para llevarse con chanclas; yo aún no los tengo, y me cuesta un poco seguir su moda sin perder la chancla por el camino.
¡¡Mañana por la noche nos marchamos y emprendemos el viaje!!
Inés.
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