Ya ha empezado a salir en los medios lo que yo me he estado
temiendo desde hace una semana.
Desde un primer momento se comenzó a hablar de la tragedia ocurrida
en el Campamento Base del Everest - allí hay cobertura- y, sin embargo, a pesar de la ausencia total de noticias, mi
mente estaba en el Valle del Langtang; un lugar menos conocido, con menos
recursos y más cercano al epicentro del terremoto.
Hoy, finalmente, hablan de ese lugar en los medios y dicen
que no queda nada, que los poblados han sido arrasados por avalanchas y rocas y
que toda una ladera se ha desplomado. Que van a buscar supervivientes, pero que
no debemos ser muy optimistas. Y yo solo puedo sentir impotencia, rabia y
tristeza. Estaba convencida de que la destrucción allí había sido brutal y, sin
embargo, soñaba con estar equivocada.
He de decir que también me siento muy afortunada, de no haber estado allí en el momento del terremoto, aunque hay algo por dentro que me dice "ojalá te hubiese pillado allí y hubieses podido ayudar", y de haber llegado a tiempo para disfrutar y vivir esta maravilla de la naturaleza. Hasta ahora, siempre que alguien me ha realizado la difícil pregunta de que qué ha sido lo que más me ha gustado de todo el viaje, tras meditar un rato, he acabado respondiendo: el Himalaya.
No me había dado tiempo a contaros la belleza y la magia de
ese lugar, en el que pasamos siete días, tres de ellos atrapados por la nieve.
No me había dado tiempo a hablaros del camino, de los puentes, de las cumbres
nevadas, de los yaks y de su queso, del agua helada y cristalina del río, de la
sencillez de la gente, de las horas de descanso alrededor del fuego, de las
tazas de té negro calientes con una partida de cartas, de las bocanadas de aire
que teníamos que coger de vez en cuando a casi 4.000 metros de altura, de las banderitas
de colores que decoran el valle, de los imponentes glaciares o de la pura
y blanca nieve que nos cubría hasta el
pecho y que hace poco decidió llevarse todo por delante.
Hoy quiero dejaros todas estas fotos, para que cuando veáis en la televisión las imágenes de ese valle completamente arrasado podáis imaginar cómo era y haceros una idea de todo lo que se ha perdido.