lunes, 9 de marzo de 2015

UN MES DESPUÉS, AQUÍ SEGUIMOS

Pausa. Estamos en el tiempo de descanso. Si miráis el mapa de la entrada anterior estamos en el puntito en el que todas las rayas confluyen, en Jaipur, en aquel lugar al que dentro de la India llamamos hogar. Y estamos agustísimo, realmente necesitábamos este momento; y más aún después de que las líneas discontinuas que representaban un vuelo Kathmandú - Delhi se convirtiesen en más de 30 horas de autobuses y trenes sin asiento reservado. Pero eso es otra historia.

El caso es que estamos en Jaipur, Antonio se está echando un siesta a la española, con la panza llena y con la ventana de la terracita abierta, y yo he aprovechado para volver a coger un ordenador y poneros un poco al día. Si estamos en Jaipur significa que llevamos más de un mes viajando y que nos quedan tres semanas más. Supongo que este es el momento en el que la gente espera que haga balance y reflexione un poco; vamos a ver si consigo ordenar algo dentro de esta cabecita.

La India es tan... India. Me sigue pareciendo única e increíble. La India te suelta una torta en la mejilla izquierda mientras te acaricia la derecha.  

El viaje empezó perfecto, perfectísimo diríamos, nos sorprendía lo bien que nos podía salir todo en un país tan imprevisible. La primera parada nos llevó hasta Agra, posiblemente la ciudad más turística que hemos visitado. Agra nos esperaba con el Taj Mahal en primer plano y con los brazos abiertos, - a nosotros y a otros miles de turistas de esos que nosotros hemos denominado "indios posturitas"-. Orchha nos enamoró, haciéndonos sentir como dos exploradores descubriendo templos en medio de la selva. A Khajuraho, en cambio, le faltaba ese encanto descuidado y salvaje. Varanasi... ¡Ay Varanasi! ¿Cómo se puede amar y odiar tanto algo al mismo tiempo? Al final ganó el amor; ganaron sus callejuelas de colores, el paseo en bote por el Ganges y unos pies a medio hacer que asomaban en una hoguera.



Todos los planes rodaban a la perfección hasta que tratamos de llegar a Cherrapunjee, el pueblecito que nos abría las puertas hacia los puentes vivientes que tantas veces soñamos cruzar. A pesar de encontrar una ciudad con el cerrojo echado debido a un atentado que se había producido en Delhi, y tardando un poquito más de lo previsto, logramos continuar el viaje. Eso sí, antes de conseguir salir lloré; era duro quedarse a las puertas tras dos días completos de viaje. Pero llegamos. Y cruzamos los puentes vivientes, y los puentes colgantes; y nos bañamos en el río, y en el agua azul y congelada que quedaba bajo la cascada; y descubrimos Nongriat, un pueblito en medio de la selva, su escuela y sus niños; y cenamos el Dhal de Loreta tras días agotadores de caminata. Y grabé, grabé mucho, pero eso ya lo veréis cuando termine mi TFG ;)



Después visitamos Darjeeling, un lugar conocido por producir el mejor té del Mundo. Cuando la niebla nos lo permitió, pudimos ver los miles de bancales verdes que decoran las montañas y el Kanchenjunga, el tercer pico más alto del Planeta. Aunque esté lejos impresiona, impresiona muchísimo.

El 23 de febrero por la noche entramos en Nepal. Una India más pequeña, tranquila y limpia, pero con peor comida. Tras llegar a Kathmandú y tras más de una uña mordida por los nervios, decidimos irnos a hacer trekking al Himalaya. Antonio me insistió mucho, me dijo que era capaz de hacerlo, que solo tenía que creerlo; y le creí. Y lo hice. Es más, baje el tiempo de media, lo que me llenó de orgullo y satisfacción. Me sentí más que feliz rodeada de esas gigantescas montañas cubiertas de nieve, de la tranquilidad y plenitud que transmitían y de verme en un lugar que siempre me había parecido tan inalcanzable.


Kathmandú tiene magia y muchos lugares que esperan a que volvamos para ser descubiertos. Así que volveremos, y nos tomaremos algo a la salud de todos vosotros en una de las terracitas que rodean la Boudhanath Stupa decoradas con banderitas de colores y bajo los ojos atentos de Buda. ¡Ah! Y por supuesto, la próxima vez comprobaremos la fecha del vuelo antes de comprarlo.

Antonio ya se ha levantado de la siesta y estamos haciendo el cambio de equipaje para las semanas que nos quedan. Lo cierto es que estamos un poco cansados, los trayectos aquí son bastante duros y agotadores; pero tenemos unas ganas locas de seguir descubriendo este país tan maravilloso. Hoy por fin vamos a dormir sobre una superficie que no se mueve, ¡no nos lo podemos ni creer! Así que tenemos pensado recuperar tooodas las pilas que nos faltan. Rajastán, Bombai y Goa nos esperan y nosotros no podemos esperar más para conocerlos a ellos. 

Inés :)

No hay comentarios:

Publicar un comentario