Tras un intento fallido, decidimos volver a los fuertes el domingo (de la semana pasada) en coche con Baldev y Malika. Baldev es el chico que creó la Asociación con la que se ha venido Antonio -otro día os contaré cositas sobre ella- y Malika es su prometida.
Antes de llegar a los fuertes hicimos una primera parada en el Templo de Gadh Ganesh para que rezasen e hicieran una ofrenda. Estaba en lo alto de una montaña. Tuvimos que subir casi corriendo para llegar a antes de las doce, ya que según ellos era la "hora del almuerzo de Dios" y cerraban. ¡Fue la primera vez que nos pusieron el puntito en la frente!
En Jaipur hay tres fuertes: Amber, Nahargah y Jaigarh. Nosotros fuimos a visitar el primero.
Para llegar hasta él por la parte delantera hay que subir una colina. Como la subida al Templo había agotado nuestras fuerzas decidimos subir en coche por la parte de atrás. Errooor. Por lo visto mucha gente pensó lo mismo que nosotros y la cola de coches era bastante larga. Además a dos hombres no se les ocurrió otra cosa que bajarse del coche y pelearse en medio de la carretera. Finalmente llegamos, aunque hubiésemos tardado mucho menos caminando. La moraleja de Baldev fue: "Nunca llegues a los sitios por la parte de atrás".
El Fuerte Amber es un complejo palaciego que se encuentra a 11 Km de Jaipur y que se comenzó a construir en 1592 por el Rajá Man Singh I. Es enorme. Mientras lo visitábamos Antonio pensaba en la Alhambra. En su opinión podrían cuidarlo y restaurarlo un poco y sacarle mucho más partido.
Parece un laberinto. Es imposible saber en qué parte del palacio se está en cada momento. Cada puerta lleva a otra puerta, y luego a un estrecho pasillo a oscuras que termina en unas escaleras muy empinadas que llevan a una pequeña sala con una puertecita que... Nosotros no conseguimos encontrar la salida, por lo que tuvimos que salir por la entrada.
El lugar más bonito es el Vestíbulo de los Espejos. Según cuentan, por la noche solo era necesaria una vela para iluminarlo entero ya que su luz reflejaba por todas partes.
De regreso a Jaipur hicimos una parada en el Jal Mahal, el Palacio del Agua, situado en medio del Lago Man Sagar. El acceso a este está muy restringido. Tan solo se usa en ocasiones especiales para recibir a importantes personalidades. Nosotros pensamos que nuestra llegada merecía tal recibimiento, pero se ve que ellos no creyeron lo mismo, así que nos conformamos con verlo desde la orilla del lago.
Inés.
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