sábado, 24 de enero de 2015

DESCUBRIENDO NUEVA DELHI


El día comenzó, continuó y terminó nublado en Nueva Delhi.

Amanecimos casi a las doce de la mañana. Tras pasar todos los controles del aeropuerto, discutir con el taxista, subir las maletas hasta un cuarto piso y no morir tras el primer impacto al ver la habitación y el baño; nos acabamos acostando a las cinco y pico.

Good Morrrning nos dio los buenos días en la azotea nada más abrir la puerta de la habitación.

Salir a la calle la primera vez es toda una aventura. Entre los agujeros en el suelo, las aceras no existentes, las motos que te pasan a cinco centímetros, la gente que te mira, que te intenta llevar hacia su negocio y los que te intentan timar, no tuve tiempo de mirar hacia las tiendecitas llenas de riñoneras, pantalones hippies o pulseras que había a ambos lados de las calles; y eso que llevaba los ojos como platos.

Compramos el bono de un día para el metro (100 Rp) y comenzamos a visitar algunos de los lugares más típicos de la ciudad y más alejados del centro, -Antonio pensó que serían demasiadas emociones para un primer día-.

En primer lugar visitamos el Templo del Loto (Lotus Temple), un lugar de adoración y oración abierto a todas las religiones. Impresiona más por fuera que por dentro, una gigantesca flor de loto a medio abrir con veintisiete pétalos de mármol.



Después nos fuimos a los Jardines de Lodi, un parque enorme en el que encontramos distintas tumbas gemelas de los siglos XV y XVI. Parece mentira que en el centro de esa gran ciudad pueda existir un sitio tan tranquilo como este. 



Al anochecer nos fuimos a Connaught Place, el centro comercial y financiero de Delhi. El estilo victoriano de los edificios llama mucho la atención. Crecen en circunferencias inscritas unas en otras. Bajo los soportales se pueden ver tiendas de ropa de marca y cadenas de restaurantes americanos; así como gente vendiendo telas, collares o pidiendo frente a los escaparates de estas. Nosotros cenamos en un KFC y después nos tomamos un batido de Oreo (jeje).

Llegamos a casa tan cansados que esa habitación cochambrosa cada vez se parecía más a un hotel en condiciones. Y nos dormimos. Y Good Morrrning nos dio los buenos días. Casi se come el caramelo de Kinder que le dimos con papel de lo contento que estaba. Cogimos el metro al centro... ¡Y sobrevivimos!


En primer lugar fuimos a visitar la Jama Masjid, una de las mayores mezquitas de la India. Es muy bonita, tanto por dentro como por fuera. La entrada es gratis, pero durante los momentos de rezo la entrada está prohibida a los turistas. Subir a la torre cuesta 100 Rp y meter la cámara de fotos 300 Rp. Y bueno... Nuestra historia en la Mezquita y todo lo que nos sucedió allí dentro os lo contaremos mejor en persona...


A continuación caminamos hasta el Fuerte Rojo, una fortaleza realmente impresionante, tanto por su color como por tamaño. El paseo alrededor de este también fue muy tranquilo. Solo lo interrumpieron las fotos que nos pidieron distintos grupos de chicos que estaban por allí, como si fuésemos famosos. Estuvimos a punto de empezar a cobrarlas por 10 Rp.


Continuamos caminando hasta el Raj Ghat, la tumba de Gandhi. Me llamó la atención lo tranquila que estaba; en medio de un parque enorme, en completo silencio, sin mucha gente... Se trata de un monumento de mármol muy sencillo y humilde, con una llama permanente en el centro, y que refleja la manera en la que vivió Mahatma Gandhi.


Desde ese lugar cogimos un tuc-tuc al centro y nos metimos de lleno en el Bazar Chandni Chowk hasta que se hizo de noche, nos fuimos al hostal a por las maletas y llegamos al tren con destino Jaipur.

En el tren viajábamos en la Sleeper Class, donde conseguimos echar alguna cabezadita entre los ronquidos de los allí presentes. Antes de llegar, el revisor, un hombre muy majete, se sentó a hablar con nosotros y nos leyó la mano. No acertó nada y no nos dijo nada bueno, así que... ya sabemos por qué se dedica a ser revisor y no a la Astrología.

Por cierto, se coló un mono muy graciosillo en el tren que no paraba de comer plátanos en lo alto ;)

   
Inés.

2 comentarios:

  1. Inés me encantan tus crónicas y tus fotos, y sobre todo tu cara de felicidad!!
    Quiero un monito como ese!!!

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  2. Gracias, gracias, gracias!!
    Pronto lo tienes por casa! :D

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